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lunes, 22 de febrero de 2016

Mimar los detalles para no destruir la confianza...

Cuidado! En la organización de un evento hay que ocuparse de todo, grandes y pequeños detalles...

Algo que se nos pase por alto puede dar al traste con el éxito de un evento y si perdemos la confianza, perdemos la oportunidad. 

No consiste en ocuparnos solamente  de lo aparentemente importante, hay que poner mil ojos y tener todo bien atado.  

El personal que trabaje en el acto, auxiliares, azatatas, azafatos, tiene que estar debidamente preparado.

Una mala contestación, el retraso en atender a alguien, una deficiente disposición de la documentación, escaso conocimiento de la información que nos requiere, dudas a la hora de ubicar,...etc. pueden alterar nuestra imagen.

Hay que mantener un respeto, se está trabajando... no se puede estar sentado como en el salón de casa, charlando con el compañero del fin de semana  y que el asistente al evento tenga que esperar hasta que se desvelen los resultados del encuentro nocturno y si hubo llamadas posteriores...

El éxito de un evento no se mide solamente por los contenidos, se mide por el global del acto.
Los asistentes son los principales prescriptores, y de ellos depende el que se asista nuevamente y el que contraten a quien lo ha organizado. 


Un organizador de eventos, o un evento en sí mismo, ya sea particular o institucional  se "vende", principalmente boca a boca...

Cuando un acto finaliza nadie habla de personas, hablan de empresa...




jueves, 5 de noviembre de 2015

La planificación de un #evento


Un principio básico para que cualquier organización empresarial tenga éxito en  aquello que emprenda es la comunicación. Comunicar es dar a conocer una empresa, un producto o un servicio por cualquiera de los canales existentes, y el protocolo y la organización de eventos es una herramienta de comunicación más, por tanto, cuando organizamos un evento tenemos que cuidar todo lo que conlleva para conseguir nuestro objetivo final, esa idea por la cual nos hemos decidido a crearlo.

Es importante mimar hasta el mínimo detalle, definir los objetivos, tener claro nuestro presupuesto de partida, analizar los pro y los contras de los posibles proveedores, buscar el local adecuado, no el que nos gustaría si no el que más se adapte a lo que queremos conseguir, hacer una buena planificación del trabajo, marcar los tiempos, buscar el equipo oportuno y controlar pasa a paso toda la organización.

Si en todo el proceso falla algo, por muy irrelevante que nos parezca, seremos recordados por ello, algo anecdótico puede convertirse en lo que permanezca en la mente de nuestros invitados, el queso del catering que resulto muy seco, el foco que deslumbraba, los adornos que impedían la visión, los micrófonos que distorsionaban la voz, lo sitios no reservados, la azafata que no estaba atenta, los folleto que no llegaron a tiempo, un patrocinador que no se sintió debidamente atendido, una producción multimedia demasiado larga…cuidar todo el proceso de producción y de desarrollo del evento tiene una importancia enorme si queremos que nuestro evento se convierta en un acto rentable y no en un gasto que puede, si es mal conducido, traernos consecuencias no deseadas.

La imagen de la institución, empresa, u organización, está en juego cada vez que realizamos algo, relevante o no, que tenga relación con ella.

En los tiempos en los que vivimos tenemos que apostar por eventos socialmente más responsables, solidarios y ecológicos, hay que procurar que nuestro evento cumpla unos requisitos mínimos de sostenibilidad, cuidar el medio ambiente, con los materiales que utilizamos, la gestión de residuos, la eficiencia energética, el catering, el transporte,…hoy es posible y es responsabilidad de todos.

La planificación de cualquier evento necesita una buena organización de equipo, pero además  es necesaria la cooperación entre todos los departamentos, sin personalismos, hay que tener presente que el éxito de un acto repercute en beneficio de toda la empresa y que el anfitrión último es la empresa, por lo tanto todos los que forman parte de ella tienen que sentirse implicados, y  es responsabilidad de quién esté al frente de la organización que así suceda.

L En un engranaje todas las ruedas son imprescindibles y en la organización de un acto, todos los miembros del equipo, por muy mínima o irrelevante que nos parezca su intervención, realizan una función de la que depende el éxito del evento.



Un buen ambiente de trabajo y un desarrollo fructífero de un evento se consiguen cuando todo está bien planificado, cuando cada uno sabe que tiene que realizar y en que momento, cuando las directrices son claras y precisas, cuando se tienen contemplados lo posibles imprevistos y cuando se tienen bien atados lo gastos, esto se logra si todas las distintas etapas del evento son seguidas con eficacia y eficiencia y esto se resume en una buena planificación.





viernes, 23 de octubre de 2015

En protocolo quien no... fallará

El protocolo requiere de conocimiento, y saber hacer, quien lo haga al buen tun tun, llegará un momento en el que  fallará.

Quien no entienda de amabilidad, diplomacia  y firmeza,  fallará. 

Quien no sepa de empatía y asertividad, y ejercite habilidades sociales, fallará.

Quien piense que está es una profesión con horario establecido fallará.

Quien pretenda acapararlo todo sin contar con profesionales de otras disciplinas fallará.

Quien no potencie a su equipo y lo valore como una extensión de sí mismo,  fallará.

Quien no esté abierto al cambio, a aprender cada día, a reciclarse e innovar, fallará.

Quien no esté dispuesto a "negociar" con compañeros que representen a otras organizaciones, fallará.

Quien no de su lugar a patrocinadores, pieza fundamental en su evento, fallará.

Quien no sepa otorgar a la prensa la importancia como principal transmisor de sus actos, fallará. 

Quien no se ocupe de mimar a su público, y de hacerles sentir especiales, fallará.

Quien, solamente, se centre en el diseño y la escenografía fallará.

Quien no sepa distribuir, posicionar y valorar a sus invitados fallará.

Quien no reconozca que no sabe, y no consulte, obcecándose en sus postulados, fallará.

Quien no entienda de improvisación prevista, y no contemplé otras posibilidades, fallará.

Quien no cuide los detalles pequeños, considerándolos piezas únicas del todo, fallará.

Solamente quien tome en serio al protocolo, y todo lo que representa no fallará.